En Lincoln

Por: 
Leslie Norris
Traducción: 
Salvador Mayorga

Cruzando la calle,

Con la edad a cuestas,

No necesitaba la catedral

para recordar el Juicio Final.

 

Ni la acogedora habitación

En la Universidad

Donde hablaría al día siguiente

Lo sosegaba.

 

Sobre la mesa

Dejó su discurso

Y se dispuso a dormir

Sin lograrlo.

 

Decididamente tranquilo,

Sin nada que temer,

Lo asaltó de pronto

la certeza de la muerte.

 

Nada quedó

De la tangible carpintería

de la puerta o la ventana,

Ni de la implacable mole de la catedral.

 

El mundo sensorial se había ido.

Sus manos aferraban una nada

De fieltro, sus ojos veían la nada.

Nada lo rodeaba.

 

No tenía manos.

No tenía ojos.

Sólo sabía

Que sentía

 

Una nada infinita.

Y sintió pavor,

Tirado como un animal

En un mundo sin animales,

 

Donde la forma es ausencia

De forma, el sonido ausencia

de sonido. De nada servía

la música de su respiración.

 

Luchó contra

El vacío del tiempo,

Balbuceó en su cabeza

Las palabras

 

Que había preparado,

Tartamudeando sin orden,

Florido, muscular, populoso,

Pan; arrojándolas

 

Al vacío. Y empezó desesperado

A imaginar las formas

del vacío imaginando

Que podría construir

 

De la nada una arquitectura

sin contornos ni substancia,

Imperceptible, sin materia

Ni textura ni color.

 

Maquinando, maquinando

Fue sintiendo una leve esperanza,

Y se quedó dormido. Una inexplicable

presencia lo despertó

 

Antes del amanecer.

Al incorporarse, el ordinario

Aposento estaba radiante. Deslizó

Sus manos sobre la increíble

 

Lisura de la mesa pulida.

Corrió a la ventana y gritó

Fuerte a las luces traseras de un auto

que daba vuelta calle abajo.

 

Mas tarde leyó su discurso

A su auditorio

Aliviado, en éxtasis aún

Asombrado por el milagro

 

De lo cotidiano. Disfrutó su café

Saboreando en torno suyo

La algarabía y manejó después

Desde Lincoln hasta

 

La vía Fosse, por la planicie

Apenas ayer tan gris.

Ahora sus poblados

relucían y sus riachuelos,

 

Sin pendientes,

Que los apuren, fluyen

Reflejando la luz mas pura

Y la silueta de las nubes pasajeras.

 

Leslie Norris, reconocido poeta galés nacido en Merthyr Tydfil en 1921. Es profesor de Escritura Creativa en la Brigham Young University, en Utah. Vive con su esposa, dos perros y un gato de nombre Sophie.

 

©2003 The New Criterion

Publicado en la Revista: