La psicología evolutiva y sus enemigos

Por: 
Ophelia Benson
Traducción: 
Manuel Reguillo

Publicada con la autorización de
www.butterfliesandwheels.com y Steven Pinker.

¿Es la mente una tabula rasa, maleable por la experiencia y el aprendizaje? ¿O está provista, en cambio, de una estructura genética, química o biológica, que condiciona nuestro conocimiento? Esta misma pregunta, que desveló en el siglo XVII a John Locke, y que de alguna manera mantiene en vilo al psicoanálisis, la reformula Steven Pinker en su más reciente libro The Blank Slate (La Tabula Rasa), motivo por el cual es entrevistado por Ophelia Benson. Aunque la ortodoxia parece adherirse al dogma de la mente virginal, no ha dejado de producir escozor intelectual esta nueva acometida en contra del libre albedrío que blande las poderosas espadas de la neurociencia y la psicología evolutiva.

Steven Pinker ha sacado un nuevo libro, The Blank Slate (La Tabula Rasa). Hemos seguido con detenimiento y observado la reacción del público en cuanto a la recepción de este volumen científico, porque  esa recepción y las probables razones para ello están estrechamente relacionadas con la materia-estudio de Butterflies and Wheels. Las explicaciones evolutivas de la naturaleza humana, de su comportamiento y de sus procesos de pensamiento, hacen que mucha gente se sienta atemorizada y sea suspicaz, y por tanto inclinada a sostener ideas más bien discutibles.

Pero como mucha gente ha notado y señalado en los últimos años (por ejemplo, E. O. Wilson en The Philosophers' Magazine), la marea parece estar cediendo. El libro de Pinker está recibiendo críticas favorables así como lecturas atentas, incluso una reseña en la revista estadounidense The Nation. Steven Pinker ha sido generoso y nos ha dedicado un tiempo, de su muy apretada agenda en su gira de presentación del libro, para contestar algunas preguntas.

Buttlerflies and Wheels. Usted escribió The Blank Slate pensando en los miedos que la gente guarda contra la psicología evolutiva. Aunque los días en que se arrojaban baldes de agua a apacibles entomólogos ya se han ido, he notado que muchos oponentes en este campo todavía acuden a ciertas tácticas muy cuestionables, que incluyen culpa por asociación, confusión de términos y preguntas maliciosas. ¿Hay algún crítico de psicología evolutiva que usted respete? ¿Alguno que tenga dudas sobres las pruebas, el método, las interpretaciones, pero que plantee sus cuestionamientos sin acudir a la retórica o a argumentos consequencialistas [que se valoran por los resultados no por los hechos]?

Pinker. Si "psicología evolutiva" significa simplemente poner en relación a la biología evolutiva con la mente humana, francamente no creo que haya una crítica honesta de la psicología evolutiva, porque sería simplemente obscurantismo o parroquialismo. Sería, en efecto, declarar que las percepciones de una disciplina no deben nunca ponerse en contacto con otra, como si uno estuviera atacando a la neurociencia, la sociolingüistica o la historia de la ciencia. Esto es particularmente cierto si consideramos que el pensamiento evolutivo ha permeado ya las áreas menos políticamente sensibles de la psicología, como la percepción y la motivación. Sería perverso prescribir que a los investigadores de la estereo-visión no se les permitiera ejercitar su función evolutiva de ver con profundidad, o si a los científicos estudiosos de la sed se les recriminara por analizar de qué manera la sed ayuda a mantener los fluidos del cuerpo y los electrolitos en equilibrio. A final de cuentas, esto es psicología evolutiva, pero aplicada a terrenos del conocimiento más polémicos y a las emociones sociales.

Ahora, "psicología evolutiva" es un término que ha llegado a referirse a una forma muy particular de aplicar la teoría a la mente, con énfasis en la adaptación, selección de nivel genético y modulación. Obviamente esto puede ser criticado como cualquier otra teoría empírica: algunos de los críticos más agudos incluyen a David Sloan Wilson, Elliot Sober, Robert Boyd, y Sarah Blaffer Hrdy.

Pero en un última instancia, la "psicología evolutiva" no es una teoría aislada, sino un gran conjunto de hipótesis acerca de tópicos particulares, y cualquiera de ellos puede ser, sin duda, criticado, como cualquier otra hipótesis científica. De hecho, las hipótesis de la psicología evolutiva han sido criticadas en la literatura técnica (y defendida también), como el resto de la psicología empírica. ¿La preferencia por los rostros simétricos evolucionó porque los organismos simétricos son más aptos y por lo tanto mejores parejas, o al sistema visual le gustan los patrones simétricos, aún en artefactos, donde el apareamiento es irrelevante? ¿Es la gente especialmente buena para detectar transgresiones lógicas cuando pertenecen al contrato social, o las puede detectar mejor cuando involucran sus propios intereses? ¿Puede la variación no-genética de la personalidad ser explicada en términos de competencia entre hermanos para ganar el interés de los padres, en términos de la lucha por hacerse un espacio dentro de un grupo de iguales, o en términos de puro azar? Los investigadores que esgrimen todo esto en contra de las hipótesis que están surgiendo en la psicología evolutiva, están haciendo, desde luego, su trabajo como científicos. Muchos de estos tópicos pueden tomar décadas para ser dirimidos, justo como ocurre con el resto de la psicología. Es posible que cuando el ambiente se despeje, ninguna de las hipótesis motivadas por la biología evolutiva sobreviva (pero lo dudo).

B and W. Una de las reservas que he escuchado hace la gente racional se refiere a las artificios explicativos del tipo “ni más ni menos”. Esas explicaciones evolutivas de la naturaleza humana pueden operar de la misma forma que las de Freud: simplemente se retuercen y transforman según las exigencias de la objeción, interpretan los hechos para que encajen en la teoría y no al contrario. ¿Están justificadas estas reservas, o la psicología evolutiva es tan científica [falsable] como cualquier otra ciencia?

Pinker. La "psicología evolutiva" es un enfoque y un conjunto de teorías, no una hipótesis única, de manera que un único experimento no puede refutarla, del mismo modo en que un solo experimento no puede desmentir la teoría de la evolución o el enfoque coneccionista de la cognición (red neural). Pero las hipótesis particulares pueden ser verificadas individualmente, tales como las concernientes a la relación entre simetría y belleza, o la relación entre cognición lógica y sociocontractual. Las pruebas de las cuales constituyen la actividad diaria de la psicología evolutiva. Publicaciones como Evolution and Human Behavior (Evolución y Comportamiento Humano) no están colmadas de artículos especulativos; contienen experimentos, datos duros, meta-análisis, etc., que hacen añicos hipótesis particulares. Y como mencioné antes, en el largo plazo el enfoque llamado psicología evolutiva podría no ser de gran ayuda si cada una de sus hipótesis particulares fuera refutadas.

B and W. Usted discute en The Blank Slate, la forma en que un enfoque excesivamente optimista de la maleabilidad humana puede llevar a la ingeniería social, a la coerción y al genocidio. Pero también señala que aunque tenemos impulsos e instintos que nos fueron útiles en el pasado lejano, pero no ya ahora, también poseemos una corteza cerebral que puede neutralizar esos impulsos. ¿Hay alguna tensión entre esos dos pensamientos? ¿Hay alguna forma de distinguir entre una peligrosa ingeniería social, por un lado, y las leyes necesarias para restringir tales impulsos, leyes contra la violación, por ejemplo, por el otro?

Pinker. No creo que haya una contradicción porque no creo que la corteza cerebral sea una substancia infinitamente maleable o un omnipotente solucionador de problemas. En el lenguaje, un conjunto finito de reglas puede generar una serie infinita de frases; no cualquier serie (frases de un millón de palabras, programas en Java, notación musical, canciones de ballenas jorobadas, etc), sino series concordantes con la "Gramática Universal". Asimismo, hay un espacio infinito de pensamientos y metas posibles, pero están sujetos a los caprichos y limitaciones de la naturaleza humana.

Su cuestionamiento acerca del punto medio entre la ingeniería social coercitiva y la necesaria restricción al comportamiento antisocial es un cuestionamiento clásico (debatido por Hobbes, Rousseau, Locke y quienes concibieron la Constitución de norteamérica, entre otros). Se resume en la pregunta: ¿Es posible concebir un punto medio entre la anarquía y el totalitarismo? Los gobiernos democráticos, el imperio de la ley, la restricción civil del poder del gobierno y de la policía, son, a mi parecer, soluciones que hacen esa distinción. En último término, las diferencias oscilan entre la promoción del bienestar humano y la reducción del sufrimiento humano –un moderado ejercicio coercitivo del gobierno (constitucionalmente limitado, desde luego, y operando con el consentimiento de los gobernados) parece maximizar esta función de mejor modo que la anarquía y el totalitarismo por sí sólos.

B and W. Me pareció que el público fue, al menos, no hostil, según lo vi en su gira de presentación de su libro. De hecho, cuando un hombre intentó un giro retórico advirtiendo los usos que podrán dar a sus libros los tiranos del futuro, usted contestó que eso no le preocupaba a condición de que los leyeran con entendimiento, y los asistentes aplaudieron. ¿Ha tenido esa recepción hasta ahora? Y ¿hubo diferencias entre las respuestas del público en Reino Unido y Estados Unidos?

Pinker. La gente que viene a mis charlas no es una muestra válida estadísticamente, desde luego, pero tiene usted razón en que no he tenido una reacción hostil por parte del público que fue en cambio tan abusivo con E. O. Wilson o Richard Herrnstein en los 1970's. La única reacción intempestiva vino de un psicoanalista británico que (correctamente) infirió que si la personalidad de las personas y sus neurosis no son moldeadas por los padres en los primeros seis años de la vida, él y sus colegas son culpables de malas prácticas médicas. También he recibido algunas pocas reseñas desagradables (y yo diría injustas) de académicos y periodistas, que sintieron vagamente que su orientación de izquierdistas de los 60´s no había sido representada positivamente en el libro, y que no habiendo podido poner el dedo acusador en ninguno de los argumentos, recurrieron a la distorsión y a la descalificación. Pero han sido verdaderamente pocas las reseñas de ese talante y probablemente deben esperarse de cualquier libro que trata de temas controversiales. Sin duda, con le excepción de aquel hombre en el público que usted notó, no he recibido reacciones hostiles entre los cientos de preguntas del público y piezas de correspondencia que he recibido hasta ahora. Una de las razones es que el clima ha cambiado – lo noté por primera vez hace unos años cuando mis alumnos del MIT (Massachusetts Institute of Technology), no se ofendieron al saber de investigaciones, digamos, sobre violencia o diferencias de los sexos, que hubieran sido escandalosas hace unos años. (Son una nueva generación –fueron sus padres, o sus abuelos los que llevaban pancartas en los 60's y 70's). Otra razón es que Wilson se obcecó cuando fue atacado, pues no se dio cuenta de que sus postulados podían tener implicaciones políticas. The Blank Slate trata de esas implicaciones políticas (y también de las no-implicaciones) de la naturaleza humana, y muestra cómo el reconocimiento de esa naturaleza no tiene por qué justificar el racismo, el sexismo, políticas reaccionarias, o nihilismo moral. Cualquiera que esté moralmente irritado por el libro es que no lo ha leído.

Steven Pinker es profesor de la cátedra Peter de Florez de psicología en el Departamento de Ciencias Cognoscitivas y Cerebro en el MIT (Massachusetts Institute of Technology). Es el autor de, entre otros, los libros Language Learnability and Language Development, Learnability and Cognition, The Language Instinct , How the Mind Works, Words and Rules: The Ingredients of Language, and The Blank Slate: The Modern Denial of Human Nature.

La historiadora Ophelia Benson es editora del sitio www.butterfliesandwheels.com concebido para combatir la pseudociencia y el relativismo epistemológico. Es además consejera editorial de The Philosophers' Magazine.

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